jueves, 30 de septiembre de 2010
viernes, 17 de septiembre de 2010
Esto es un resumen legible para humanos
A ver si lo entiendes de una vez, somos un circo, un circo sin sentido, no somos cool, ni somos nada del otro mundo pero somos libres y si alguna vez nos caemos, seguimos corriendo con sangre en las rodillas, porque todo lo demás puede que no importe, porque cuando eres joven lo único que quieres hacer es correr, pero nosotros somos como payasos con la cara pintada creando risas y regalando floses que te escupen agua, somos payasos libres de circo, y en nuestro circo cada loco tira con su tema... nunca mejor dicho.
viernes, 3 de septiembre de 2010
Y todo se va.
Que raro resulta darse cuenta de que me gustas menos, que todo era pasajero, que el cuidado que tenía en mantenerme al tanto de tu vida se ha esfumado como se esfumaron las esperanzas de volvernos a cruzar por ese estrecho pasillo. Que curioso es pensar que las canciones cada vez tienen menos sentido y mucho menos cuando me las enseñaste tú. La verdad, siempre tuve mucho cuidado con ser una pared, algo plano y sin vida, unos ojos que no dicen nada, una boca que no sonríe , pero dificil es no sonreír cuando tú también sonríes, aunque no signifique nada, aunque sólo me estés dando los buenos días.
Siempre me echaba la culpa de ello: " No ves que no eres nada,boba, que solo te está saludando, piensa en ser amable y punto, él no espera nada más de ti" Me sentía mal sólo por el echo de con la sonrisa en los labios y la mano en alto, sin darme tiempo a articular unos "Buenos días" el corazón se me asustase, con esos sustos que te quitan las palabras de la boca, y tú pasases de largo, ya fuese pasillo arriba o pasillo abajo.
A veces, la desconcertante certeza de que tú supieses que existía, arrancaba en mi esa especie de alegría pasajera, tanto como un avión en el cielo, imperceptible y que sólo los mas pequeños se dan cuenta de que está ahí y señalan diciendo: "Mira un avión" como si fuese el primero que han visto en su vida pero que al volver a bajar la vista a sus castillos de arena enseguida olvidan.
¿Qué cuales son mis castillos de arena? La mayoría no tienen nada que ver contigo, como por ejemplo,cuanto tiempo queda para poder volver a tomar una taza de café con Bea , los recados que mi jefe ha dejado de última hora, las llamadas a mi madre... Pero enseguida cruzas el pasillo y me quedo con la duda de si me has mirado o no.
Hoy, no me esperaba verte aquí, y me he dado cuenta de que mi corazón no se ha asustado, y que, en realidad, no ha pasado absolutamente nada, ha sido como si lo hubiese visto todo desde el techo: tú me saludas a toda prisa, yo hago un gesto con la cabeza y no hay más. Nada más. Quizás la represión ha hecho que me olvide de ti, de que se esfume todo lo que le daba algo de vidilla a mi vida laboral, y ¿Sabes qué? Que casi me alegro de ello.
Siempre me echaba la culpa de ello: " No ves que no eres nada,boba, que solo te está saludando, piensa en ser amable y punto, él no espera nada más de ti" Me sentía mal sólo por el echo de con la sonrisa en los labios y la mano en alto, sin darme tiempo a articular unos "Buenos días" el corazón se me asustase, con esos sustos que te quitan las palabras de la boca, y tú pasases de largo, ya fuese pasillo arriba o pasillo abajo.
A veces, la desconcertante certeza de que tú supieses que existía, arrancaba en mi esa especie de alegría pasajera, tanto como un avión en el cielo, imperceptible y que sólo los mas pequeños se dan cuenta de que está ahí y señalan diciendo: "Mira un avión" como si fuese el primero que han visto en su vida pero que al volver a bajar la vista a sus castillos de arena enseguida olvidan.
¿Qué cuales son mis castillos de arena? La mayoría no tienen nada que ver contigo, como por ejemplo,cuanto tiempo queda para poder volver a tomar una taza de café con Bea , los recados que mi jefe ha dejado de última hora, las llamadas a mi madre... Pero enseguida cruzas el pasillo y me quedo con la duda de si me has mirado o no.
Hoy, no me esperaba verte aquí, y me he dado cuenta de que mi corazón no se ha asustado, y que, en realidad, no ha pasado absolutamente nada, ha sido como si lo hubiese visto todo desde el techo: tú me saludas a toda prisa, yo hago un gesto con la cabeza y no hay más. Nada más. Quizás la represión ha hecho que me olvide de ti, de que se esfume todo lo que le daba algo de vidilla a mi vida laboral, y ¿Sabes qué? Que casi me alegro de ello.
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