Sólo un momento, ese instante, ese chispazo, cuando te acuerdes, llámame. No suelo contestar, que para chorradas no estoy, que para eso ya tienes al resto del universo. Pero para las cosas importantes, esas que no encontramos interesantes para esas sí que estoy. Cuéntame tu día a día, respóndeme con más de dos palabras al típico "¿Qué tal te va la vida?" , cuéntame qué tal la familia aunque no te lo pida. No me cuentes tragedias, ni dramas ni comedias, ni me hagas preguntas para las que ya tienes respuesta.