viernes, 23 de abril de 2010
Nada de nada
En mi caso, que sea cabezota, no quita que sea una cobarde. Me encuentro corriendo hacia el acantilado que tantas veces he intentado saltar, convencida de que esta vez lo conseguiré saltar de una vez por todas, pero cuánto mas me acerco menos me convence la idea y al final me hago a un lado, lo bordeo, miro hacia abajo, anhelo lo que me espera al otro lado, pero no me dejo caer, ni salto, ni nada de nada ¿Y que me queda? ¿Hipocresía?¿Cobardía? No lo sé. Sólo sé que suelo pensar que no estoy preparada, ¿Acaso son escusas? No lo sé. No se nada.
viernes, 9 de abril de 2010
Snow I
Ahí arriba veía todo su barrio, ahí arriba su corazón latía más fuerte porque esperaba la caída. Esperaba romper la coraza con sus alas y salir volando de ese infierno. Desde ahí arriba el viento agitaba el pelo que asomaba debajo de su gorro.
Miró de nuevo sus pies para comprobar que seguían en el suelo, y así era, pero nunca se cansaría de comprobarlo. Con un pie en el skate y otro en el suelo, mirando el horizonte, Snow parecía una heroína salida de un cómic. Decidida a saltar hacia al vacío, se dió un empujón con el pie restante y, seguidamente, lo subió al skate. Se lanzó cuesta abajo como alma que lleva el diablo , bueno, más que lanzarse, se dejó caer. El viento que sentía en la cara no le permitía tener los ojos abiertos, pero, joder, era tan libre, tan jodidamente libre... Nadie podría haber imaginado que aquella pequeña persona, ahora mismo, estaba volando. Pero era una lástima que Snow no se diese cuenta de que un cruze de calles se dirigía hacia ella. Podría haber sido más precavida, pero no lo fue, y de la manera más sangrienta que podais imaginar fue arrollada por un coche.
Podrían haber pasado muchas cosas ¿verdad? Se podría haber salvado, o simplemente, no haber muerto, pero ya ven que el destino no es más que un tren que nos arroya o nos deja morir.
Miró de nuevo sus pies para comprobar que seguían en el suelo, y así era, pero nunca se cansaría de comprobarlo. Con un pie en el skate y otro en el suelo, mirando el horizonte, Snow parecía una heroína salida de un cómic. Decidida a saltar hacia al vacío, se dió un empujón con el pie restante y, seguidamente, lo subió al skate. Se lanzó cuesta abajo como alma que lleva el diablo , bueno, más que lanzarse, se dejó caer. El viento que sentía en la cara no le permitía tener los ojos abiertos, pero, joder, era tan libre, tan jodidamente libre... Nadie podría haber imaginado que aquella pequeña persona, ahora mismo, estaba volando. Pero era una lástima que Snow no se diese cuenta de que un cruze de calles se dirigía hacia ella. Podría haber sido más precavida, pero no lo fue, y de la manera más sangrienta que podais imaginar fue arrollada por un coche.
Podrían haber pasado muchas cosas ¿verdad? Se podría haber salvado, o simplemente, no haber muerto, pero ya ven que el destino no es más que un tren que nos arroya o nos deja morir.
jueves, 1 de abril de 2010
Me gusta tu nariz.
Hay está en el medio de tu cara, redondita, pequeña, como la de un payaso. Me hace reír, me hace sonreír, me gusta, que lo sepas.
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