martes, 6 de diciembre de 2011

A un lado de la carretera (II)


El diablo disfrazado, sienta a su lado. La chica interesante se estremece, el miedo se respira en el aire. Con una sonrisa carmesí, si al color de la sangre de aquellos que arden en el infierno puede llamarse así, mira a la chica, Lulú, y empieza a hablar, susurrando suave, sexy, como una serpiente. Lulú a duras penas puede escuchar lo que le dice, intenta más bien, no salir corriendo como el cuerpo le pide, y se queda sentada aguantando. La otra Lulú, Lucifer, ha decidido que su sicario puede perfectamente encargarse del trabajo que tenía pensado. Lulú, "la buena", solo necesita el nombre. El nombre y el trabajo está hecho.

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