jueves, 15 de julio de 2010

Hola me llamo Ben

Sí, me llamo Ben y no quiero crecer. Ser joven es lo mío ¿Sabes? Se me da bastante bien, quizás ser un niño pequeño no se me de fenomenal pero ser un jovencito mayor de edad, ni siquiera un adulto, me sale bastante bien.
Tengo miedo porque en mayo, 25, mi cumpleaños, voy a ser un año más viejo y no quiero, no entiendo para qué, sé que puedo pensar, ¡Bah, en mi mente siempre tendré 18! Pero es MENTIRA, mi cuerpo siempre será mas viejo cada año, sino pregúntaselo a mi madre.
La primera vez que pensé en esto fue cuando tenía 12 años, la gente ya no me daba caramelos, ya no podia meterme en la piscina de bolas y, por primera vez, pensé que jamás podré hacerlo. Las cosas cambian sí, y eso me parece estupendo pero ¿Cambiar yo? Eso no me gusta tanto, yo no quiero tener arrugas, no quiero perder mi tiempo en ser mas viejo y perderme cada vez mas cosas que jamás se repetirán.
Pensaréis: ¡Pero si todavía eres joven y blah blah blah! Yo a eso pienso: Que os jodan, soy joven AHORA y de que me sirve ser mayor, no quiero crecer buaaaah...

Bueno ahora que he conseguido secar mis lágrimas quiero decir que sería genial poder parar el tiempo y hacer algo parecido a lo que hacía Hermione Granger con ese colgante raro con el que salía en una de las pelis de Harry Potter, que era parar y volver en plan videocasete pero con las clases. Yo la verdad no haría eso, yo haria todas las cosas que no hice porque dije sí, o las que me perdí por decir no. Pero eso es imposible y detenerse en el tiempo también. Por eso pongo punto final a mi carta y a mi vida, para quedarme con el recuerdo de algo que realmente me ha gustado, espero no equivocarme de dirección al girar en la segunda estrella, rumbo al horizonte llendo al país de nunca jamás.

Adiós tren de vida, esta es la parada en la que me quiero bajar.

El porqué

Nunca me rendiré, nunca me rendiré porque soy una cabezota. Nunca me cansaré de esperar ese milagro, nunca me cansaré porque soy una vaga. Una vaga que le da miedo mover el mundo para que gire en el sentido contrario. El sentido en el que deberían ir esas cosas que no me gustan, como no me gusta echarte de menos, porque echarte de menos me hace pensar en ti. Lo que hace que me duelan las branquias, esas que uso para respirar en el mar de mis rarezas. Esas que no soportas. Como yo no soporto que dejásemos de hablar. Que ni siquiera el viento se llevase las palabras. Las que jamás dije que se quedaron adentro y que hacen que me queme no poderte decir lo que pienso. Pero me aguanto. Y aguanto como puedo. Porque lo que de verdad quiero, como la vaga que soy, es que me hables tu primero.

martes, 29 de junio de 2010

domingo, 27 de junio de 2010

Tu amabilidad me revienta. Tú me caes mal.

miércoles, 23 de junio de 2010

Es lunes, por la mañana, hace frío. Te quedas mirando el reloj enbobado sin saber qué cojones hacer, si levantarte ahora o quedarte los típicos 5 minutos más, pero tu madre te apremia y sabes que cuanto más tarde te levantes, peor. Así que decides levantarte y vas al baño. Intentas mear, pero ayer no cenaste nada y las tripas te rugen, así que coges tu vaso de agua y lo llevas a la cocina. Desde pequeño siempre te gustó tener uno a mano por si tenías sed por la noche y, aunque nunca lo admitas, por que te da miedo andar sólo por tu casa a oscuras. La puerta de la cocina está algo más entornada de lo normal pero tú pasas de largo y algo tira de tí para atrás. En efecto, tu manga se ha enganchado en el picaporte de la puerta, la del brazo donde sujetabas el vaso. Retrocedes hasta desengancharte mientras tu madre suelta frases como "Qué cara traes" o "Parece que hoy se te han pegado las sábanas", en un estado normal se te habrían ocurrido un par de frases graciosas pero al ser tan pronto andas corto de imaginación y por eso tu madre te suelta todas las estupideces juntas. Tu hermano pequeño ya está sentado en la mesa, como siempre, comiendo tu desayuno preferido, como siempre, y tu comiendote esas asquerosas galletas insípidas, como siempre. No se las quitas porque es demasiado pequeño, y ganas de hacerlo, sólo dios sabe las ganas que tienes. Terminas de desayunar rápidamente para que tu hermano no te robe el cuarto de baño y cuando acabas te vistes.

Son las ocho y cuarto. Tu novia te espera donde siempre. Tú nunca piensas en ella, lo vuestro fue como sin querer, casi podría decirse que te obligó. Tú decides: dónde, cuándo y cómo, y hasta ahora nunca se ha quejado. En el fondo, sabes que eres cruel, sabes que te obliga a quererla y eso es una especie de venganza. Odias, mucho, que mande mensajeros o que se vaya chivando de lo inmaduro que eres y el poco caso que la haces pero en el fondo te gusta con tal de que Sofía te hable. Sofía había cambiado mucho, Sofía era rara, no como tu novia, Sofía no podía ser más que ella. Sofía es muy madura y tu quieres que te haga madurar. Pero ahora la que estaba allí ni era Sofía ni era rara, era la típica chica con la que salen los tontos. Si, esa llena de complejos que te trata como el niño pequeño que eres, que juega a darte pena y esas cosas. Sofía jamás haría eso, es más, Sofía te haría comer de su mano. Pero Sofía no está, por mucha imaginación que le eches esos labios no van a ser los suyos, esos dientes no van a ser los suyos, esas manos, no van a ser las suyas. Despierta nene.

viernes, 4 de junio de 2010

Derrame cerebral

Y llegado él, puedes olvidarte de todo, se produce el colapso, el pulso, hagas lo que hagas parecerás idiota, digas lo que digas no será apropiado, pero a tí te seguirá pareciendo mentira que un día como hoy, que parecía un día cualquiera, te esté hablando.

martes, 1 de junio de 2010

Llorica

- Sabes que te gusta que te hagan llorar...
- Si, yo me levanto todas las mañanas con una sonrisa pensando "¿A ver quién es el primero que me hace llorar?.
- Es lo normal en gente llorica como tú.
- Joder, nosé si con los demás pero a mí, me minas la moral...
- Pero lo hago por tu bien, porque sé que te gusta llorar.
- Y dale, recuerdame que si algún día necesito ayuda, que seas la última persona en ayudarme.
- Vale. (Sonrisa)

miércoles, 26 de mayo de 2010

Incomible

Totalmente incomible. Eres amargo, ácido, eres duro con todos, apenas la dejas respirar. Tus celos o tu desconfianza han dejado de ser divertidos, tus besos ya no saben a fresa. Antes era genial, antes todo era estupendo, te preguntas qué es lo que ha pasado per quizás es que, simplemente,ya no te traga.

jueves, 20 de mayo de 2010

Si ves que te apetece

No, no importa, déjalo. No, no estoy llorando. No, no te preocupes por mí. No lo arregles, no lo empeores, dejame en un punto muerto en el que no pueda avanzar. Déjame en ascuas, rómpeme un brazo si ves que no sufro suficiente. Vamos, tú que eres tan valiente.

lunes, 17 de mayo de 2010

Pequeño...

Eh, cariño, paso de tus babas. Lo habías tenido tan fácil que me da rabia que no te hayas aprovechado, pero me he cansado, así que sí, sí, vete con la otra, me rindo. Ha ganado sin tener que luchar, yo no quería decírtelo, preferiría decirte que has cambiado mucho, que estabas irresistible con tu jersey de rayas, que estabas muy mono con tus gafas o que quería que te sentases más cerca pero no lo hice, y no sé si arrepentirme. Nunca te decides, así que, te lo pongo fácil, quédate con la que tiene novio, quédate a sufrir un rato porque yo paso, de tus babas.