viernes, 23 de abril de 2010

Nada de nada

En mi caso, que sea cabezota, no quita que sea una cobarde. Me encuentro corriendo hacia el acantilado que tantas veces he intentado saltar, convencida de que esta vez lo conseguiré saltar de una vez por todas, pero cuánto mas me acerco menos me convence la idea y al final me hago a un lado, lo bordeo, miro hacia abajo, anhelo lo que me espera al otro lado, pero no me dejo caer, ni salto, ni nada de nada ¿Y que me queda? ¿Hipocresía?¿Cobardía? No lo sé. Sólo sé que suelo pensar que no estoy preparada, ¿Acaso son escusas? No lo sé. No se nada.

1 comentario:

  1. De vez en cuando, lo conveniente es dejarse seducir por el vértigo y esa sensación de querer caer :)

    ResponderEliminar