Y no queda nada que decir, ahora lo que hay que decir se guarda y lo que se guarda ha de revivir. Puedo decir que estoy harta, pero me callo, puedo decir que no, pero ¿De que serviría? Si nadie escucha las advertencias, todos recibirán sendos golpes del azar y no será mi culpa, será de los que no quisieron escuchar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario