lunes, 15 de noviembre de 2010

Llámame X

Y llámame marinero
pues me echo a la mar,
para alejarme de tí
para dejarte atras.

Y llámame piloto
pues me echo a volar
para surcar los cielos
para tocar la libertad

Y llámame soldado
pues lucharé una vez mas
por todo lo perdido
y que jamás volverá.

martes, 2 de noviembre de 2010

Un poni siempre hace ilusión

Érase una vez, una pequeña muchacha, vivía en Barcelona, si bien la memoria no me falla, en un pisito del centro. Un invierno, aquella chica salió a la calle sin el paraguas, fue lo peor que pudo haber hecho.
-Berto, me voy ya, ¿vale?
-Vale, hasta luego, ¡Y que no se te olvide comprar las sartenes!
- Que si, ya lo he apuntado, adiós.
Ese portazo sonó como un eco lejano por debajo del ruido del televisor. Poniendo un pie en la calle una gota calló en la punta de su nariz, se la secó con el dorso de la mano, "Mierda, ¿Y el paragüas?" se preguntó a si misma mientras andaba por los soportales de la calle. La parada de autobús no estaba lejos y ella sólo pensaba en Marcos, en su fría sonrisa, en su desinterés fingido y en sus ojos cálidos, a pesar de pretender lo contrario.

Estaba lloviendo a cántaros o al menos lo suficiente como para que no se notase la lagrima que caía por su mejilla, esa que estaba deseando olvidar a besos. Con el cuerpo empapado compró un sencillo que le llevaría a la cafetería de siempre, la de debajo del curro, la de 5 minutos más y me voy, la de un cortado y un croissant. Ella se sorbía los mocos con mayor frecuencia desde que bajaba del autobús.

A los pocos días al dejarlo de lado, al no tener cuidado, aquel simple moqueo se convirtió en una sinusitis, Berto con frecuencia le decía " Haztelo mirar, por favor, nena" pero no hacía caso, tenía demasiadas cosas en las que pensar, y Marcos ni siquiera se había molestado en llamarla.

Sin avisar una tarde el dolor de cabeza la tumbó en el primer golpe. En el hospital lo llamaron osteomelitis, y en cosa de unas horas ya estaba en el quirofano. Cierto es que el cirujano que la había operado tenía un mal día pero a mi entender fue exagerada la reacción que tuvo cuando le dieron a entender que Laia era la última paciente de su carrera. Cabreado envió a todas las enfermeras a por un café y solo, con la paciente, hizo sus peripezias.

Al salir del quirófano se descubrió a si misma con un parche de pirata, ya no sabía que pensar, al principio deprimida intentó averiguar que más le habían cambiado, sin embargo nada más parecía faltar, más tarde entendió que si la vida te da limones, debes hacer limonada y dejando a Marcos y a Berto atrás se compró un barco y se hizo a la mar.

Ahora os preguntaréis a qué cojones viene el título, pues bien, no toda la verdad está dicha, aunque la vida de Laia no tuvo más variantes, el cirujano le quitó un riñón en la intervención y lo vendió en el mercado negro de órganos. Aunque fue a la cárcel por mala praxis, le compró a su hija el poni que siempre había querido, de ahí el nombre de este relato.

sábado, 9 de octubre de 2010

Adivina quién soy...

Soy el tipo más fuerte, más guapo y más alto del mundo, soy alguien que no piensa en que un pequeño gesto mío puede romper los muros más altos jamás construidos, soy aquel que no piensa que puedo aplastar el corazón de cualquier simple mortal con un "Déjalo, anda" ¿Todavía no sabes quién soy? Qué raro, debe ser porque eres estúpido, porque a mí todo el mundo me conoce, ¿como no, si soy más bueno que el pan? En fin, te dejo ahí pensando y mientras me voy a hacer algo más interesante que hablar contigo.

lunes, 4 de octubre de 2010

El elixir de la vida

¡Já! Ya lo tengo, el secreto de la eterna juventud es... no cambiarte jamás la foto de perfil. Ya lo tengo.

jueves, 30 de septiembre de 2010

No puedo resistirte. Nadie puede. No al menos despues de que me drogues.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Esto es un resumen legible para humanos

A ver si lo entiendes de una vez, somos un circo, un circo sin sentido, no somos cool, ni somos nada del otro mundo pero somos libres y si alguna vez nos caemos, seguimos corriendo con sangre en las rodillas, porque todo lo demás puede que no importe, porque cuando eres joven lo único que quieres hacer es correr, pero nosotros somos como payasos con la cara pintada creando risas y regalando floses que te escupen agua, somos payasos libres de circo, y en nuestro circo cada loco tira con su tema... nunca mejor dicho.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Y todo se va.

Que raro resulta darse cuenta de que me gustas menos, que todo era pasajero, que el cuidado que tenía en mantenerme al tanto de tu vida se ha esfumado como se esfumaron las esperanzas de volvernos a cruzar por ese estrecho pasillo. Que curioso es pensar que las canciones cada vez tienen menos sentido y mucho menos cuando me las enseñaste tú. La verdad, siempre tuve mucho cuidado con ser una pared, algo plano y sin vida, unos ojos que no dicen nada, una boca que no sonríe , pero dificil es no sonreír cuando tú también sonríes, aunque no signifique nada, aunque sólo me estés dando los buenos días.

Siempre me echaba la culpa de ello: " No ves que no eres nada,boba, que solo te está saludando, piensa en ser amable y punto, él no espera nada más de ti" Me sentía mal sólo por el echo de con la sonrisa en los labios y la mano en alto, sin darme tiempo a articular unos "Buenos días" el corazón se me asustase, con esos sustos que te quitan las palabras de la boca, y tú pasases de largo, ya fuese pasillo arriba o pasillo abajo.

A veces, la desconcertante certeza de que tú supieses que existía, arrancaba en mi esa especie de alegría pasajera, tanto como un avión en el cielo, imperceptible y que sólo los mas pequeños se dan cuenta de que está ahí y señalan diciendo: "Mira un avión" como si fuese el primero que han visto en su vida pero que al volver a bajar la vista a sus castillos de arena enseguida olvidan.

¿Qué cuales son mis castillos de arena? La mayoría no tienen nada que ver contigo, como por ejemplo,cuanto tiempo queda para poder volver a tomar una taza de café con Bea , los recados que mi jefe ha dejado de última hora, las llamadas a mi madre... Pero enseguida cruzas el pasillo y me quedo con la duda de si me has mirado o no.

Hoy, no me esperaba verte aquí, y me he dado cuenta de que mi corazón no se ha asustado, y que, en realidad, no ha pasado absolutamente nada, ha sido como si lo hubiese visto todo desde el techo: tú me saludas a toda prisa, yo hago un gesto con la cabeza y no hay más. Nada más. Quizás la represión ha hecho que me olvide de ti, de que se esfume todo lo que le daba algo de vidilla a mi vida laboral, y ¿Sabes qué? Que casi me alegro de ello.

jueves, 15 de julio de 2010

Hola me llamo Ben

Sí, me llamo Ben y no quiero crecer. Ser joven es lo mío ¿Sabes? Se me da bastante bien, quizás ser un niño pequeño no se me de fenomenal pero ser un jovencito mayor de edad, ni siquiera un adulto, me sale bastante bien.
Tengo miedo porque en mayo, 25, mi cumpleaños, voy a ser un año más viejo y no quiero, no entiendo para qué, sé que puedo pensar, ¡Bah, en mi mente siempre tendré 18! Pero es MENTIRA, mi cuerpo siempre será mas viejo cada año, sino pregúntaselo a mi madre.
La primera vez que pensé en esto fue cuando tenía 12 años, la gente ya no me daba caramelos, ya no podia meterme en la piscina de bolas y, por primera vez, pensé que jamás podré hacerlo. Las cosas cambian sí, y eso me parece estupendo pero ¿Cambiar yo? Eso no me gusta tanto, yo no quiero tener arrugas, no quiero perder mi tiempo en ser mas viejo y perderme cada vez mas cosas que jamás se repetirán.
Pensaréis: ¡Pero si todavía eres joven y blah blah blah! Yo a eso pienso: Que os jodan, soy joven AHORA y de que me sirve ser mayor, no quiero crecer buaaaah...

Bueno ahora que he conseguido secar mis lágrimas quiero decir que sería genial poder parar el tiempo y hacer algo parecido a lo que hacía Hermione Granger con ese colgante raro con el que salía en una de las pelis de Harry Potter, que era parar y volver en plan videocasete pero con las clases. Yo la verdad no haría eso, yo haria todas las cosas que no hice porque dije sí, o las que me perdí por decir no. Pero eso es imposible y detenerse en el tiempo también. Por eso pongo punto final a mi carta y a mi vida, para quedarme con el recuerdo de algo que realmente me ha gustado, espero no equivocarme de dirección al girar en la segunda estrella, rumbo al horizonte llendo al país de nunca jamás.

Adiós tren de vida, esta es la parada en la que me quiero bajar.

El porqué

Nunca me rendiré, nunca me rendiré porque soy una cabezota. Nunca me cansaré de esperar ese milagro, nunca me cansaré porque soy una vaga. Una vaga que le da miedo mover el mundo para que gire en el sentido contrario. El sentido en el que deberían ir esas cosas que no me gustan, como no me gusta echarte de menos, porque echarte de menos me hace pensar en ti. Lo que hace que me duelan las branquias, esas que uso para respirar en el mar de mis rarezas. Esas que no soportas. Como yo no soporto que dejásemos de hablar. Que ni siquiera el viento se llevase las palabras. Las que jamás dije que se quedaron adentro y que hacen que me queme no poderte decir lo que pienso. Pero me aguanto. Y aguanto como puedo. Porque lo que de verdad quiero, como la vaga que soy, es que me hables tu primero.

martes, 29 de junio de 2010