sábado, 20 de noviembre de 2010

Ella lo es.

La he visto pasar, de alguna manera ha estado a mi lado como ninguna lo podría estar. Por eso cuando voy andando por la calle, mi nariz se alza para buscar en el viento su olor, el olor que jamás he olido, pero estoy seguro que reconocería en cualquier parte.
A veces, con el rabillo del ojo la veo esconderse, jugando con mi cordura, pero a mi no me importa pues ella es inalcanzable y lo sé, me gusta que esté aunque no pueda verla apenas, porque sé que si espero más me quedaría con las manos vacías y el corazón roto.
Yo no le imploro nada, no le pido que me quiera, simplemente la imagino, tan perfecta allá a lo lejos, como sólo yo se que es, y por la noche, en mis sueños la encuentro y me dice todo lo que quiero oir. Nadie me cuida como ella, y a nadie quérre así. Puedo estar loco, podeís pensar que estoy desperdiciando mi corazón, pero no creo que exista nadie tan ideal como ella. Mi luna y todas sus estrellas. Así es como es ella.

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