lunes, 16 de mayo de 2011

Debe ser

Creo que me han tatuado un corazón con tu nombre en el hombro, porque si no... no me lo explico.

domingo, 15 de mayo de 2011

Diccionario

Me faltas entre dos entradas, entre dos nombres me faltas. Veo tu nombre, que también huele a hierba, me sabe a sol y acaricia mis penas

domingo, 1 de mayo de 2011

Mi jardín

¿Y si no es una rosa, qué? ¿Y si no es la reina del jardín? ¿Y si no es despampanante, y es discreta y me quiere sólo a mi, qué?

lunes, 25 de abril de 2011

Él anda por la calle y mira a su alrededor. De repente, se para y dice "Sigo siendo libre", y una voz, al oído, le responde " Y a mí me sigue dando igual".

jueves, 17 de marzo de 2011

Que...

No sea nada, que sea leve, que sólo sea el susto.

jueves, 3 de marzo de 2011

Gracias por no tener sentido del humor, imbécil.

sábado, 19 de febrero de 2011

Aunque tu creas...

Que las cosas cambian, el tren no se ha cambiado de rail.

jueves, 3 de febrero de 2011

Tienes razón

Ya no será igual, ya no será siempre.

martes, 25 de enero de 2011

Ya está

Y no queda nada que decir, ahora lo que hay que decir se guarda y lo que se guarda ha de revivir. Puedo decir que estoy harta, pero me callo, puedo decir que no, pero ¿De que serviría? Si nadie escucha las advertencias, todos recibirán sendos golpes del azar y no será mi culpa, será de los que no quisieron escuchar.

jueves, 2 de diciembre de 2010

La emboscada

Miró a su alrededor en busca de una salida, ráscandose la cabeza, sin saber muy bien que hacer. Le estaban acorralando. "¿Otra vez?" preguntó para sí. Otra vez efectivamente, el azar tan retorcido como siempre le jugó una mala pasada. Cogió los hilos y se los ató a la muñeca, sintió como se elevaba poco a poco, "Globos de helio, como no, ¿Qué mejor señal que esta?" Y corrió, corrió hacia donde debía dirigirse, la casa del próximo de su lista.
Exhausto llegó, subió las escaleras de incendios, típicas de esas casas de los suburbios de Nueva York, hasta el piso del siguiente, entonces, sin mayor dilación ni mayor duda que elegir el globo que colocar, ató uno de ellos a la barandilla y volvió a correr por la calle.
El siguiente no vivía demasaido lejos, pero el ruido del helicoptero se acercaba, cada vez más nervioso repitió la operación anterior en diversas casas.
Una vez terminado el trabajo, quedó solo en una enorme plaza, exhausto. Se paró a respirar, y en menos que su pecho relajándose dejaba de salírsele por la boca, un grupo de policías le rodeaban. "Manos en alto" decían, ilusos. De nada le servirían esos helicopteros, pues el trabajo estaba hecho y ya nada más importaba.